Resulta que en el año 92, Ruiz Gallardón (Pte. Comunidad de Madrid) tiene que ir a la Expo de Sevilla a inaugurar el Pabellón de Madrid, y le dice a uno de sus contactos:
Gallardón: Oye, mira a ver si me consigues una plaza en algún avión de Iberia para ir a Sevilla a inaugurar el pabellón.
Contacto: De eso nada. Tú no sabes cómo está eso de gente. Ni lo sueñes, vamos, que ná de ná. Pero resulta que la ONCE ha comprado un montón de aviones y se han convertido en una compañía aérea, pero poca gente lo sabe. Si quieres te pillo un hueco.
Gallardón: Vale, pero deprisa, que tengo que salir mañana.
Total que al día siguiente, Gallardón ya está montado en el avión y muy relajado, pues ya tenía avión para ir a Sevilla. Pero ve subir a un hombre vestido de piloto, que comienza a andar por el pasillo y se dirige hacia la cabina. Pero resulta que llevaba gafas de sol y un bastón con el que iba dando golpes en el suelo delante suyo. Gallardón se desata el nudo de la corbata y ve al copiloto con un perro lazarillo que se dirige también a la cabina. Se sienta y empieza a palpar con las manos todos los mandos, y le pregunta al piloto:
Copiloto: Manuel, ¿ya estás ahí?
piloto: Sí, ya estoy aquí.
Gallardón está de los nervios. Empiezan a salir las azafatas e indican al pasaje lo que deben hacer en caso de emergencia.
El avión comienza a andar por la pista, y esto que le da a Gallardón por asomarse por la ventanilla,y ve una valla a lo lejos de la pista que cada vez se acerca más al avión y el avión a ella. Cada vez el avión se acerca más a la valla y Gallardón estaba a punto de que le diera un ataque de nervios, y se pone de pie y dice:
Gallardón: ¡¡¡¡¡La valla, la valla!!!!!!
Y dicen los pilotos:
Pilotos: ¡¡Ahora pa’ rriba!!
